El Bosque Colectivo

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El Bosque

Proceso colectivo

Intervenciones en la Rede Museística

Making-of 


El bosque colectivo: intervención artística en la Capilla de Santa María y en los museos de la Red Museística de la Diputación de Lugo durante la primavera de la temporada 2016.

Curaduría: Encarnación Lago González.

La intervención fue Inaugurada el 18 de mayo coincidiendo con el día Internacional de los Museos, con el lema Museos y Paisajes Culturales. Este tema pone de manifiesto a responsabilidad de los museos de proteger y conservar el paisaje que lo rodea, con la finalidad de promover un desarrollo respetuoso. En este sentido la pieza fue creada para sensibilizar a los ciudadanos en el conocimiento, valoración y conservación del patrimonio ambiental del que forman parte. Lugo es una ciudad rodeada por espacios verdes y El bosque colectivo insistió en su calidad paisajística y medioambiental y propuso un diálogo con la ciudadanía a través de su contorno natural.

El resultado de la intervención artística fue una pintura mural de una masa a contraluz de árboles que conformó una línea de bosque continua sobre las paredes de La Capela de Santa María. Fue de carácter efímero, la exposición duró alrededor de veinte días.

El fondo pictórico de la pieza fue un mural colectivo, creado por la ciudadanía mediante sucesivas impresiones en negativo de vegetales. El público participó pintando en las propias paredes de la sala con sprays acrílicos de colores y material orgánico, en colaboración con el artista, siguiendo las leyes del azar. Participaron sobre doscientas personas durante tres intensas jornadas de creatividad, espiritualidad y naturaleza (ciudadanos de Lugo y provincia, madres y padres con sus hijos, artistas locales, personal del Centrad y de la Red Museística, personas con diferentes discapacidades, etc). El fondo que cubrió las paredes fue, a nivel simbólico, una pintura comunal sobre la conciencia colectiva del patrimonio ambiental del que forman parte, quedando patente que la creación y la espiritualidad son el medio de expresar nuestra vida interior.  

La ciudadanía también acercó gran parte de los materiales que ayudaron a construir la obra pictórica: raíces, arbustos, ramas, hojas, flores, semillas, palos, verduras, malas hierbas, cortezas y otros elementos del mundo vegetal, recogidos en la propia ciudad (restos de podas y limpiezas de parques, huertas, jardines y montes) y fundamentalmente en la Terra Chá (en espacios naturales de Begonte y de Outeiro de Rei).

En la segunda parte de la intervención el artista creó sobre el fondo del mural colectivo una silueta de un bosque de luz, quedando reforzada la idea de comunidad. El proceso consistió en adherir a los muros de la capilla unas plantillas de vinilo, recreadas a partir de las fotografías panorámicas de un bosque frente al litoral. La finalidad de cada plantilla fue a actuar como máscara, protegiendo gran parte del fondo pintado por la comunidad y dejando a cielo abierto las zonas de luz de la masa forestal. Estas zonas sin máscara fueron pintadas con gamas de color blancas y también con siluetas de vegetales. Una vez retirado el vinilo apareció el bosque como por arte de magia, sin apenas afectar a las huellas artísticas que dejaron las personas que participaron en la elaboración del fondo.

En el bosque un árbol reemplaza a otro y todos juntos resisten a lo largo de las épocas. A nivel individual las personas parecemos árboles, símbolos de crecimiento, con el tronco erguido, los brazos largos y las piernas enraizadas a la tierra. Somos sensibles y establecemos afinidad con diferentes manifestaciones de la naturaleza que están en sintonía con nuestros estados internos. La propia representación artística de la Naturaleza expresa estados psicológicos individuales y colectivos; en palabras de F. Nietzsche: toda esa ilimitada y enigmático paisaje que conforma el universo interior de cada uno. 

La vegetación está en constante transformación a lo largo de las estaciones, plasmando la idea del cambio y de la impermanencia. Se suceden incesantes procesos de multiplicación, de putrefación y de renovación. 

Con esta pieza el artista buscó acercarse a la noción de paisaje colectivo, a la relación entre la luz y la vegetación, un lugar donde experimentar el orden natural, donde lo vivo y lo muerto conviven. Este bosque de luz pretende ser una analogía con la búsqueda de la luz que reverbera entre los individuos en la relación con los demás, con la comunidad.

El espíritu del bosque colectivo se extendió por la provincia en los diferentes museos de la Red Museística de la Diputación de Lugo con tres jornadas de participación, que dieron como resultado tres murales colectivos, cada uno de cuatro metros cuadrados. 

En el Museo Etnográfico de San Paio de Narla el alumnado del CPI de Friol, después de recoger elementos vegetales del propio entorno, hicieron una rueda en una sala noble del museo y crearon el fondo de la pieza, que versó sobre la geometría del logotipo de la Red Museística. 

Para el mural de San Cibrao colaboraron personas con discapacidad con la ayuda de monitores, del personal del museo y del artista. Se utilizó una plantilla de vinilo con el alzado del edificio del Museo Provincial del Mar sobre el fondo creado con los negativos de conchas, estrellas de mar y otros elementos marinos.

El bosque colectivo finalizó en el Museo Pazo de Tor (Monforte de Lemos) en una fiesta donde se celebró el día Internacional de los Museos. El público que participó incorporó la materia orgánica y pintó con los sprays acrílicos de colores, en colaboración con el artista, dando como resultado plástico un mandarla inspirado en las formas del laberinto de la finca del museo. El mural fue colocado, con ayuda de los colaboradores del museo, en la capilla del pazo, un guiño al carácter espiritual de todo el trabajo y como cierre de un viaje desde la Capilla de Santa María hasta la Capilla del Museo Pazo de Tor.