Texto de Helena Dafonte Riveiro

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Sobre la nodriza de Dionisos, llamada Ino.

-Si yo pudiera darle leche de mis pechos, -piensa la nodriza- qué felices seríamos. Le tomaría en mi regazo, le acurrucaría con mimo. Desnudito de pies y de cuerpo, acariciaría su piel sonrosada poniendo mis deliciosos pezones entre sus labios suaves. Mi niño no lloraría ya más y sonreiría siempre para mí.

Ino se deleita en su fantasía hasta que la realidad se impone.

  • ¡Pero yo no tengo leche! y él, pequeño torpe, no ha aprendido a mamar.

Ino se siente frustrada, se enfada. Le molesta el temor de perder a la criatura, de no ser capaz de colmarla, de no sentirse ella misma colmada en su placer maternal. Aquellas buenas intenciones son ahora siniestras emociones. Semeja una pantera de inquietante ternura, una hembra salvaje de piernas peludas y dentadura afilada.

Cuando se enfurece, Ino es una demente desmelenada que masca carne cruda y chupa huesos frescos, madrastra ávida de sangre o de vino. Viciosa de la rafia y del fierro.

Plumas negras y blancas que no saben volar pero enredan revuelo. Caos de dificultoso arreglo. El bebé en peligro mortal, su cuerpo tenso,  desmembrado. Árbol descuartizado, troncos rebanados en pedazos.

Después de su crimen, Ino se echa las manos a la cabeza y, loca arrepentida, araña su rostro de máscara amarga y corre al mar con Dionisos terminal en  brazos, clamando o rezando:

  • ¡Ser divino de madre mortal ¡No tengo leche para darte pero tenemos agua! Sumerjámonos en el valle acuático del océano infinito donde las conchas relucen, donde se esconden los secretos de la vida primigenia, fecunda en sus magníficos colores, donde el abismo se ordena y la excitación se calma ¡Gran Dios mortal!, coronaré tu cabeza de hiedra y laurel y renacerás como varón de vello rizado en pubis y rostro. 

Con estas palabras Ino se hunde en las misteriosas profundidades. Bajo las aguas que todo disuelven y purifican, conseguirá el portentoso acontecimiento  de la resurrección reencarnada. Junto a Dionisos, la nodriza reposa en el Olimpo de los Dioses.